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  • Diario Digital | miércoles, 21 de octubre de 2020
  • Actualizado 03:53

RESTAURADORES DE CARTAGENA RECUPERAN RETRATOS REALES DAÑADOS EN SU ESCONDITE

La otra restauración monárquica

Hay momentos en que ser monarca compomete tu integridad física, incluso si solo eres un rey pintado sobre un lienzo.  En la Cartagena de la Segunda República, numerosos retratos de nobles y cabezas coronadas fueron escondidos para ser salvados de la purga antimonárquica. La oscuridad de su escondite los escamoteó a la hoguera, pero la humedad del refugio en que trataron de preservarlos llevó los cuadros hasta el límite su resistencia. Especialistas del único taller municipal de restauración de la Región los han recuperado y en el camino se han encontrado algunas sorpresas,  como cuenta a Alboroque su director, Isidro Pérez.

La otra restauración monárquica

“Era la pintura lo que aguantaba la tela, y no al revés. No había hebras de algodón… o de lino; habían desaparecido disueltas por la humedad o masticadas por los insectos. Los brochazos de óleo superpuestos había logrado sostenerse lo bastante fuerte y lo bastante flexible como para no romperse”. Isidro Pérez López, licenciado en Bellas Artes y pintor,  se refiere a un retrato anónimo de Alfonso XIII de la colección del ayuntamiento de Cartagena, uno de los trabajos más complejos acometidos por su taller.  

“No hay nada escrito sobre esto, pero los retratos más deteriorados con los  que hemos trabajado, con independencia del año de su producción, han sido cuadros de reyes y nobles identificables. Todos tiene los mismos problemas de humedad y muchos de ellos fueron localizados en zonas bajas del Palacio cuando se puso en marcha la restauración del edificio.  Eso nos permite aventurar que alguien los escondió para protegerlos y pasaron años, probablemente durante la II República, almacenados en un lugar bajo y sin ventilación”.    Isidro López, ante el retrato de Alfonso XIII

Los trabajos de restauración son complicados procesos en los que es tan importante la habilidad del pintor como los conocimientos de las propiedades químicas propias de un laboratorio. La experiencia y la formación permiten acotar las técnicas y procesos que deben emplearse, pero siempre es necesario ensayar para ajustar ese conocimiento a las circunstancias concretas de cada pieza.  

Tabla de lotería

Fue, precisamente, durante la restauración de un retrato de Alfonso XIII joven cuando los restauradores localizaron sujetando el deteriorado lienzo original un cuadro con dibujos dispuestos en damero que inicialmente se identificó como una especie de juego de mesa. En realidad se trata de un cuadro en el que se identifican con iconos los sobrenombres de las terminaciones de la lotería. Seguramente estaría expuesta algún vendedor de lotería. A pesar de su modestia, se trata de una pieza singular por que es de una calidad superior a las habituales y por que es muy infrecuente que este tipo de piezas sobrevivan al paso del tiempo.

Las limitaciones presupuestarias hacen que los dos principios del taller “primero, lo amenazado; segundo, los valioso”, solo puedan aplicarse con lentitud y dificultad. El de Cartagena es el único taller de restauración municipal de toda la Comunidad Autónoma. “El taller regional de restauración es una institución muy sólida pero tiene un catálogo muy amplio y muchas obligaciones. Aquí se creó uno específico para nuestro patrimonio. Trabajamos sobre cuadros y esculturas municipales y colaboramos en la recuperación de obras del patrimonio de instituciones como las cofradías de la semana Santa. A veces son obras de gran porte, como la Samaritana, otras, piezas más modestas, pero que requieren atención permanente, como el pie de dl Cristo de Medinaceli, que hemos restaurado en dos ocasiones por el contacto de los fieles”.

Primero, lo amenazado

Una mañana, la Inmaculada de la plaza de Risueño amaneció decapitada. Mientras la ciudad e enredaba en un peligroso debate son un posible atentado con motivación religiosa, los especialistas del taller había recuperado la cabeza de la imagen, recompuesto su rostro (deteriorado por una más que probable caída fortuita) y aprovechado para devolver al conjunto de la figura su original blanco bajo capas de humedad y humo del tráfico. 

“La mayor parte de nuestros trabajos tienen el tiempo de una restauración de laboratorio, en otras ocasiones tenemos que reaccionar ante alguna pequeña emergencia, como la de la Virgen de la plaza de Risueño, o como el Pilón de los Burros, que fue gravemente dañado por el impacto de un coche”, recuerda   Los trabajos de mayor envergadura, como éste del antigua abrevadero de la plaza de España, se realizan mediante contratas dirigidas y supervisadas por el Taller.

Segundo, lo valiosoEscuadra de Colón, de Francisco Portela.

El trabajo más extenso en una sola localización del Taller Municipal se ha realizado en la iglesia del cementerio de Los Remedios. Allí se concentran esculturas y pinturas del XVIII,  entre otras,   sendos corazones de Jesús y de la Maria, obra del pintor  Wssell de Guimbarda. 

Isidro Pérez recuerda que sus trabajos de restauración son integrales y que, en ocasiones, los marcos, destacadas obras de artesanía, merecen y necesitan tanta atención como los lienzos que protegen. Es el caso de los trabajos de la iglesia del camposanto, que siguen desarrollándose en la actualidad, o de los cuadros que decoran el palacio Consistorial, que son los más destacados de la colección del Ayuntamiento.