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  • Diario Digital | lunes, 10 de agosto de 2020
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CRÍTICA. SERIE "GET SHORTY" (2017)

Cómo (re)conquistar Hollywood

Sí, una historia que va sobre un gangster metido a productor cinematográfico puede resultarnos familiar. Y es que la novela de Elmore LeonardGet shorty”, en la que se basa esta serie, ya fue llevada al cine en “Cómo conquistar Hollywood”, protagonizada por John Travolta en 1995. Pero la nueva “Get shorty” es un producto diferente en el que, aparte de la idea original, apenas son reconocibles un par de roles protagonistas. Esta es una propuesta actualizada, más dinámica y divertida, que crece como comedia negra recombinando y enriqueciendo la trama inicial con más situaciones y personajes. De esta manera, se nos sirve un retrato del show business hollywoodiense en una sátira tan cómica como ácida. Un regalo de HBO (producida por Epix) para el cambio de año.

Cómo (re)conquistar Hollywood

“Get shorty” es la historia de Miles Daly ( Chris O'Dowd), sicario de una jefa del hampa de Nevada sanguinaria y hortera, al que se le presenta la ocasión de crear una nueva vida para él y su familia en Hollywood. La industria cinematográfica se le aparece como redención y como salida a una biografía de violencia, pero su pasado le perseguirá hasta la mismísima capital del cine.

La actualización era imprescindible. 25 años después, un público hecho a fargos y tarantinos tiene una percepción diferente de la violencia y de sus protagonistas. No necesita que se edulcore a los matones para hacerlos personajes de comedia; además, la nueva televisión reclama más elenco y subtramas. 

O´Dowd, Bridgers y RomanoEsta comedia crece relatando el encuentro entre hampones y cineastas, que se resuelve en favor de los primeros.  Los delincuentes son crueles, pero se ablandan atrapados por la “magia del cine”, deslumbrados por el resplandor de los focos y de las estrellas, y buscan blanquear en él sus almas -vale, también su dinero-. Los cineastas, por su parte, esconden realidades prosaicas o, directamente, sórdidas. Son cínicos productores que desprecian el cine, actores neuróticos que viven dentro de sus egos, directores megalómanos,…

“Get shorty” es una historia de pícaros y la picaresca se narra desde la compasión hacia el granuja; pero también es cine dentro del cine y por eso la serie resulta más divertida leída desde su metahistoria:  es gente del cine quien nos está diciendo que unos facinerosos pueden camuflarse en Hollywood y parecer gente de la industria sin que sus excentricidades llamen la atención. Todo esto hace que, a pesar de lo extravagante de historia y personajes, nos resulte fácil pensar que lo que vemos es verosímil, que está más cerca de la caricatura que de la astracanada.

El retrato del Hollywood más gris es descarnado, pero abundan los guiños y homenajes. Cuando los personajes son perseguidos por la cámara en travelling, suena un solo de batería tipo “Birdman”; la escena que ruedan nos recuerda a la de "Cantando bajo la lluvia". Tampoco parece accidental el enorme parecido físico con Al Pacino del personaje que ha construido el comediante Ray Romano. Romano hace el papel que encarnó Gene Hackman en los noventa y que se mantiene como uno de los escasos papeles ligeramente reconocibles. Sin embargo, este buscavidas es mucho más buscavidas que el original. Romano se ha puesto el pelo de punta -hay quien dice que emulando al productor Brian Grazer-, se ha dejado barba y, con con la mirada caída y aspavientos pachinianos, ha logrado crear un canalla asustadizo, tan miserable como empático. 

El actor y guionista Sean Bridgers es Louis Darnell, mormón y compañero de crímenes de Miles. Da cobertura a la farsa de su amigo haciéndose pasar por guionista y, como los personajes de la fiesta de “Un gánster para un milagro”,  termina creyéndose su propia tapadera. Captura de pantalla 2018-01-09 a las 19.55.05

Mención aparte merece una magnífica Lidia Porto dando vida a la implacable jefa mafiosa  Amara de Escalones, toda laca, oro y estampados felinos. De aspecto grotesco y silenciosa,  sostiene su negocio sobre el terror que inspira su mirada impenetrable. 

El reparto de personajes y personajillos continúa: el sobrino macarra cegado por la ambición; el jefe de estudios cool, rodeado de minimalismo y zumos naturales; la ejecutiva que vive en la agenda de un iphone; el principiante cretino que acaba sorprendiendo como actor … En “Get shorty” los buenos personajes son abundantes y bien trazados. Parecen ser ellos quienes generan la trama y han señalado a los guionistas el camino fluido hacia el final de la temporada.

¿Mucho más?
Para terminar, una prevención. Visto el anuncio de una segunda temporada, la pregunta es cuánto se podrá estirar este chicle. Cuando, a finales de los noventa, se decidió hacer una segunda parte de “Cómo conquistar Hollywood”, el material se dio por finiquitado y los productores optaron por repetir la fórmula trasladándola a la industria de la música. Es cierto que hay tramas sin cerrar, pero también lo es que en esta “Get shorty” es más importante la melodía que la letra y podríamos cansarnos de oír la misma melodía durante mucho tiempo.