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  • Diario Digital | viernes, 22 de noviembre de 2019
  • Actualizado 10:36

Del siglo XIX a la posteridad: Los maestros de la literatura rusa

Dostoyevski, Tolstói y Chéjov son algunos de los autores más conocidos de la Literatura Universal y rusa. Analizando la relación entre sus obras, su vida y su entorno, tratamos de acercaros las claves de sus obras maestras.

Tólstoi, Dostoyevski y Chéjov.
Tólstoi, Dostoyevski y Chéjov.
Del siglo XIX a la posteridad: Los maestros de la literatura rusa

He aquí la pregunta cuya respuesta codician todas las editoriales y escritores. ¿Qué hace de una novela un bestseller? O mejor aún, ¿una novela que siempre se recuerde? Publicar algo que se convierta en un clásico, que se siga leyendo sin importar el paso del tiempo, es un objetivo muy deseado, pero, ¿qué tienen de especial estas historias?

No existe una fórmula fija, pero tal vez si hay ciertos detalles a tener en cuenta si queremos escribir algo tan especial. El primer paso es fijarse en aquellos que ya son parte de la literatura. Claro, la lista es larga, y algunos serán más adecuados o no en función de los gustos de cada persona. Por este motivo es necesario apuntar un poco mejor.

Concretamente ahora vamos a apuntar hacia Rusia. La Rusia zarista del siglo XIX nos deja tres de los grandes nombres de la literatura universal: Fiódor Dostoyevski, Lev Tolstói (Leon, traducido al español) y Antón Chéjov. En este reportaje responderemos a las siguientes preguntas:

-¿En qué momento histórico, social y económico vivieron estos autores?

-¿Qué ocurrió en sus vidas?

-¿Cuáles son sus obras más representativas?

Mediante estas cuestiones trataremos de sondear qué claves esconden estas obras maestras.

 

Una época de cambios

Repasemos algunas nociones históricas. Durante el siglo XIX Europa vivió un cambio en su modelo económico. La creciente industria, auge de la burguesía y nacimiento del liberalismo está desplazando a la vieja nobleza, cuyo modelo económico se basaba en la tierra. Aparecen las primeras fábricas, llega la Revolución Industrial, y el concepto de ‘’proletariado’’ choca con el de servidumbre. Con todos los cambios económicos y sociales surgen nuevas corrientes filosóficas y políticas, el nacionalismo. Se trata de códigos, imágenes y símbolos que identifican a poblaciones a través de su historia. Claro, las naciones ya existían antes, pero no servían como un elemento de definición. Es decir, España existía, pero no el ‘’sentimiento español’’ o ‘’de ser español’’

Al crecer el poder económico, el desarrollo industrial y la formación, las naciones adquieren poder. Su industria y su economía se fortalecen, especialmente en Gran Bretaña, Alemania y Francia. Con esta bonanza y el sentimiento nacionalista instaurado, las potencias europeas se lanzan a la carrera imperialista, impulsada por la clase burguesa que estaba ganando poder gracias a sus fábricas. ¿En qué consistía esa carrera? Sencillo: En demostrar que la propia nación era la más poderosa.

Este es el marco europeo. La balanza de poder se está redistribuyendo, la nobleza está siendo desplazada, y aparece un nuevo actor en el marco social, la burguesía. Además el crecimiento de la economía está disparado, con numerosas exportaciones e importaciones.

 

¿Qué ocurre en Rusia?

Rusia es el gigante europeo, pero mantiene un modelo económico que, comparado con el de sus vecinos, es anticuado. Aún mantiene la servidumbre, un sistema semi feudal bajo el mandato de la dinastía Romanov. Sin embargo, Rusia pretendía imitar la Ilustración francesa con un nacionalismo fuerte, pero sin crear una industria. Sin esta fuerza económica, clave para el bienestar social, y con una población tan numerosa como aislada, el plan estaba destinado al fracaso.

Los cambios en Rusia vienen de pequeños grupos de burgueses y campesinos. Reúnen recursos entre ellos para iniciar actividades industriales, pero por desgracia su nivel de vida sigue siendo miserable. Así termina por surgir la ‘’intelligentsia’' rusa. Su objetivo es europeizar Rusia, sin renunciar al zarismo.

Lo importante de esta nueva clase intelectual consiste en que son los primeros en esparcir el nacionalismo ruso. Pero no todo es ilustración, y es que mientras el campo se vacía para llenar las ciudades, aún queda un gran sector de campesinos que pasan hambre.

Decadencia
La pequeña industria rusa realizaba numerosas exportaciones, pero aún recaudaba grandes cantidades de bienes y dinero a su población. ¿Por qué? Rusia admiraba los modelos de las potencias europeas, pero veía a sus vecinos asiáticos como salvajes, por lo que se decidió invadirlos. Estos países también estaban en plena carrera industrial, y uno de sus pesos pesados era Japón. Cuando Rusia intentó invadirlo, el resultado fue una derrota estrepitosa.

Con una industria débil, una población hambrienta, y con el sentimiento nacionalista pisoteado, el descontento general crecía sin parar. Los burgueses intentan movilizar a los campesinos para lograr una revolución que transforme Rusia, mientras que el Zar no parece dispuesto a liberar el poder económico.

Un nuevo movimiento
Con este descontento, el Darwinismo Social y el racionalismo, que es la corriente filosófica que pretendía explicar la realidad mediante ciencias puras, se debilitan. Así llega el existencialismo ruso, un nuevo movimiento que cuestiona el sentido de la realidad, del modelo, del sistema, del hombre y de todo lo que conforma la vida en ese tiempo. Un movimiento que viene a denunciar un modelo ineficaz que solo traía desdicha.

Al imperio ruso estas ideas de liberalización económica no le gustaban, de modo que cualquier grupo ilustrado que persiguiera una industria en manos del pueblo era perseguido y masacrado. Añadiendo este marco de persecución, vamos con nuestro primer autor.

dostoFiódor Dostojevski nació el 11 de noviembre de 1821, siendo el segundo de siete hermanos. Sabiendo el contexto en el que nos movemos, es fácil intuir que no tuvo una vida sencilla. Su padre era médico de profesión, un hombre estricto y autoritario. Su madre era cariñosa, pero murió pronto por la tuberculosis. El padre, deprimido, se entrega al alcohol, y es incapaz de cuidar a sus hijos. Los hermanos fueron separados y enviados a distintos lugares. Dostojevski acabó en la Escuela de Ingenieros Militares de San Petersburgo, donde surgió su interés por la literatura. Dos años más tarde muere su padre. Se siente culpable por ello, ya que había deseado su muerte en muchas ocasiones.

En 1845 deja el Ejército para dedicarse de lleno a la Literatura. Su primera publicación, ‘’Pobres Gentes’’ fue un éxito modesto, y le generó algunas deudas. Contrajo una depresión, y en ese momento empezó a leer la filosofía nihilista. En 1849 es arrestado por pertenecer al grupo liberal Círculo Petrashevski. Se les acusó de conspirar contra el zar Nicolás I, por lo que fueron condenados a muerte. Sin embargo, Dostojevski logró salvarse gracias a su etapa como militar. En lugar de ello fue condenado a cinco años de trabajos forzados en Siberia. Estos años fueron especialmente duros, e influirían mucho en sus obras posteriores. En 1845 fue convertido en soldado raso como segunda parte de su condena, pero la amnistía del zar Alejandro II en 1857 le permitió dejarlo y volver a dedicarse a escribir.

Tras todo estos se vuelve escéptico contra el nihilismo y el movimiento socialista. Los acusa de no conocer la situación del pueblo ruso, por lo que no podían tener un efecto útil. Empezó a escribir entonces el primer borrador de ‘’Los hermanos Karamázov’’, la última novela que publicaría, en 1880. Sin embargo, antes de terminarla, Dostojevski realizaría otras tantas publicaciones tanto literarias como periodísticas.

En 1859 fundó una revista con su hermano Mijáil, donde empezaría a publicar ‘’Humillados y Ofendidos’’ y ‘’Recuerdos de la casa de los muertos’’. Ambas reflejan muchas de sus vivencias como preso. Sin embargo la revista fue clausurada por sus artículos sobre el Levantamiento de Enero. En 1864 se lanzarían a publicar otra revista, pero el proyecto se truncaría de nuevo con la muerte de la esposa de Dostojevski y de su hermano. Con una deuda de 25.000 rublos, y teniendo que ocuparse de su cuñada y cuatro sobrinos, cae en otra depresión y en el juego. Finalmente huye de Rusia para escapar de los acreedores. Vuelve un año más tarde, y tras el gran éxito cosechado por ‘’Crimen y Castigo’’ cae en una espiral de contratos para pagar sus deudas, escribiendo constantemente para que las editoriales publiquen sus obras.

Las miserias de su vida como preso, sus preocupaciones sobre el destino de la humanidad, la injusticia social y la depravación de la moral rusa eran sus temas mayoritarios. También tocó temas políticos, donde condenaba el uso de la violencia en cualquier reforma. También rechazaba el liberalismo, anarquismo o socialismo como métodos para conseguir el progreso de Rusia. Toda esta literatura angustiada, crítica y muy fundamentada en su propio entorno y en la filosofía, hacen de Dostojevski un precursor del movimiento existencialista, y uno de los mejores autores de la literatura universal.

leon tolstoiCerca de Dostojevski nos encontramos a Lev Tolstói, nacido en 1828. Es otra de las grandes figuras del realismo ruso, además de haber desarrollado la ‘’No violencia activa’’. Se trata del movimiento que perseguía cambios sociales, culturales y políticos sin ejercer ninguna clase de violencia o enfrentamiento directo. Los Tolstói pertenecían a la antigua nobleza rusa, pero tras la muerte de ambos padres iría a vivir con sus tías. Su vida despreocupada y ociosa hizo que su hermano Nicolás, teniente de Artillería, lo llevase consigo a la Guerra de Crimea. Se desenvolvió bien y fue nombrado oficial. Tras pedir un permiso empezó a escribir y a viajar por Europa, fue este viaje lo que le cambió.

A la vuelta trajo nuevas ideas que lo llevaron a fundar una escuela rural y fundar un periódico didáctico. Había adquirido una filosofía muy religiosa y altruista, y en sus obras criticó duramente a la aristocracia rusa. La consideraba hipócrita a causa de su profunda depravación moral, también señalada por Dostojevski. Tolstói se refleja en el héroe de ‘’Anna Karenina’’, quien tras pasar por muchas experiencias y explorar la ciencia y la política, solo alcanza la felicidad al encontrar a Dios. Gracias a esto, las críticas a las ausencias espirituales y la falta de moral, se ven tanto en ‘’Anna Karenina’’ como en ‘’Guerra y Paz’’, otra de sus obras más representativas.

ChejovPor último, varios años después del nacimiento de Dostojevski y Tolstói, encontramos a Anton Chéjov, quien nació en 1860. Hijo de un comerciante de telas y una cuentacuentos, solía publicar sus innovadores relatos cortos bajo numerosos seudónimos, tantos que incluso hoy es imposible saber cuántas publicaciones hizo. "Carta a un vecino erudito" fue su primer relato publicado, y el último, "La novia". Mientras que los primeros eran más breves y humorísticos, los últimos son largos, tristes y más melancólicos, abordando temas sobre la desigualdad y la crítica social. Sin embargo, pese a ese tono, Chéjov no usó en ninguno de sus relatos palabras de más, ni añadió párrafos excesivos para resaltar nada. Este estilo tan directo contrasta con el de los otros autores. Si Dostojevski y Tolstói eran más densos, de Chéjov se dice que no publicaba nada hasta que cada palabra fuera indispensable.

Se le considera uno de los maestros del relato corto, aunque escribió obras de teatro tan famosas como ‘’La Gaviota’’ ‘’Las tres hermanas’’ o ‘’El jardín de los cerezos’’ En sus obras implementó lo que hoy conocemos como acción indirecta, que consiste en prestar atención a la caracterización e interacción entre los personajes. Esta innovación supuso que muchos hechos importantes quedasen fuera de la puesta en escena, con lo que a veces, lo que no se decía, era más importante que lo que veíamos sobre el escenario. Además, en lugar de crear un trama para responder preguntas, usa las historias para plantearlas, haciendo que sea el lector el que deba estar atento para poder responderlas por sí mismo.

 

En conclusión
Observando los temas de los tres autores sacamos algo en claro, y es que todos ellos se interesaron por la realidad que los rodeaba. No escribieron obras fantásticas y románticas, sino que vieron, comprendieron y participaron en la realidad para poder escribir.

Dostojevski tuvo una vida especialmente complicada y desafortunada, lo cual influyó en el tono de sus obras y sus personajes, generalmente desencantados. Todos escribían para decir algo muy concreto, apuntando hacia algo que estuvo presente en cada una de sus obras. No se limitaron a observar y criticar, sino que se comprometieron con la causa de sus denuncias. Chéjov, además, optó por diversificar su obra y tratar de ser innovador, aunque también es cierto que él nació ya en la segunda mitad del siglo XIX.

Cada tiempo tiene una realidad, unos males y unas necesidades. Estos autores nos enseñan que una de las labores más sagradas del escritor no es crear mundos ficticios (lo cual merece también todos los respetos) sino escuchar la voz del mundo que le rodea. Tras eso, debe comprometerse a hacer llegar esa voz, guiando a sus lectores por la senda del pensamiento propio y crítico.

Es ahora turno del lector. Por supuesto no puede dejar de conocer a estos maestros, que quedarán muy satisfechos si, además de leer, nos animamos a pensar y actuar.