Alboroque

  • Diario Digital | domingo, 26 de septiembre de 2021
  • Actualizado 00:17
Jorge Pastor
Música y Danza
Marta Esparza. Coreógrafa y bailarina
MARTA

“No puedo estar más de una semana sin bailar”

Desde que tiene uso de razón, Marta Esparza es una apasionada del baile, que compite con la Academia Murcia Dance Center. Marta es una de las personas que representan un género que se encuentra en plena ebullición debido a la gran masa social que arrastra y al número de personas que se lanzan a practicarlo, hablamos del baile urbano. Murcia Dance Center congrega un gran abanico de estilos de baile para que todos los murcianos puedan desarrollar su talento según el estilo que más se asemeje a ellos o que más les atraiga. De la mano de Marta ahondamos en uno de ellos, en el género urbano. El baile urbano ha sufrido una gran transformación pasando de ser un baile marginal a uno predominante en la sociedad que conlleva una filosofía de vida muy diferente a la del resto de géneros de la danza.

Música y Danza
Pablo García. Cantante y compositor de Estúpido Flanders

“El sitio más increíble en el que he actuado es en el Teatro Circo de Murcia”

El dúo formado por Carmen Alarcón (voz y guitarra) y Pablo García (guitarra, efectos, electrónica) promete llegar muy lejos en un mundo tan complejo como es el de la música. Pablo García (1994), es un joven artista del grupo Estúpido Flanders, una banda musical de estilo indie formada en el año 2012 pero cuyo auge aumentó tras ganar el concurso de canción de autor CreaMurcia en 2015. Gracias a la victoria en aquel concurso, Estúpido Flanders obtuvo una serie de acciones promocionales que no dudaron en aprovechar para consagrarse en el panorama musical murciano.

Música y Danza
El freestyle ha pasado de estar repudiado a ser un reclamo para la sociedad
SKONE

La imparable evolución del freestyle

El freestyle ha sufrido una evolución de tal calibre que absolutamente ningún miembro que se encontraba dentro de este mundillo se podía llegar a imaginar. En sus inicios en España, el freestyle fue algo absolutamente marginal que estaba muy mal visto por la sociedad, una modalidad de la que por supuesto, rara vez un medio de comunicación se hacía eco y si lo hacía era con una premisa clara:  lanzar una crítica feroz y destructiva que dañase la imagen de un mundo tan pequeño por aquel entonces que ni tan si quiera tenía derecho a la réplica.